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Lecciones de Filosofía de la Psicología 1946-1947. Apuntes de P. T. Geach, K. J. Shah y A. C. Jackson PDF

426 Pages·2004·14.65 MB·Spanish
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Ludwig Wittgenstein LECCIONES DE FILOSOFíA DE LA PSICOLOGíA 1946-1947 Apuntes de P. T. Geach, K. J. Shah y A. C. Jackson P. T. Geach (ed.) TCtulo original: WittgmsR'in i lLmun on Philosophiaú Psycholot;y J9 4rr J9 47 Notn by P. T. ~ach. K J Shah aná A. e Jacltson. First Eáition Esta rraducción de la primera edición de WITTGENSTEIN'S LEcruRES ON PHILOSOPHlCAL PSYCHOLOGY 1946-1947 se publica de acuesdo con Peuson Educarion ümired Ra.:rvados todos los derechos. El comen ido de esta obra est4 protegido por la ley. qu" cstablece p"na5 de prisión y/o mullaS. además de las correspondientes indemnizacioncs por dañ ... y p"rjuicios. pan quienes ""produjeren. plagiaren. disnibuyeren o comunicaren públicameme. en toda o en parte. una obra literaria. mística o ciendfica. o su transformación. interpretación o ej...:ución mlsrica fijada en cualquiu tipo d" sopon" o comunicada a Ira- vl!s de cualquier m.dio. sin la p....apriva autorización. e 1988 Harvesrer WheaESheaf e Isidoro Reguera Pérez y Andoni Alonso Pudles. 2004 e Alianza Edirorial. S. A. Madsid. 2004 Calle Juan Ignacio Luca de Tena. 15; 28027 Madrid; réler. 91 393 88 88 www.a1ianzaedirorial.es ISBN: 84-206-4196-0 Depósiro IcgaI: M. 1 1.473-2004 Forocomposición e impresión: EFCA. S. A. Parque Indusuial .las Monjas- 28850 Torrejón de Ardoz (Madrid) Prinred in Spain íNDICE PRÓLOGO DE LA EDITORIAL ............................................................................ 9 PRÓLOGO DEL EDITOR..................................................................................... 13 u.s APUNTES DE LECCIONES DE WITTGENSTEIN .......................................... 19 l. P. T. Geach............................................................................................. 19 2. K. J. Shah................................................................................................ 155 3. A. C. Jackson .......................................................................................... 287 (N DICE ANALtnCO ............................................................................................ 421 PRÓLOGO DE LA EDITORIAL En 1946-1947 Ludwig Wittgenstein impartió sus últimas lecciones en Cambridge antes de abandonar su cátedra para dedicarse por entero a es cribir las Investig(1Ciones filosóficas. Tres de los asistentes a aquellas lecciones -Peter Geach. Kanti Shah y A. C. Jackson- merecerían reconocimiento académico más tarde como catedráticos de universidad de filosofía. Los tres tomaron apuntes en ellas. Felizmente se conservaron tales anotaciones. que han gozado de cierta reputación «clandestina,) entre los estudiosos de Witt genstein. A principios de los años setenta la editorial Harvester Press supo de esas notas al sugerírsele su publicación en forma de libro. Por entonces Harvester Press acababa de publicar. editadas por Cora Diamond. las Lecciones sobre los fundamentos tÚ la matemdtica de Wittgenstein. de modo que la edición de un volumen con las lecciones de Wittgenstein sobre psicología filosófica constituía c1aranlente una atractiva propuesta. As{ comenzaron las largas negociaciones que dieron lugar al presente vo lumen. En principio. la propuesta original no pareda complicada, pero luego se reveló más problemática de lo que imaginara su inspirador. Se presentó. en J(} 1.I'.CCl()NI'~'i SORRf,: FII.OS(WfA u/'. LA I'SICOl.oGfA 1946-1947 primer lugar. una dificultad práctica. ya que las tres personas que habían to~ mado los apuntes residían por entonces en tres continentes diversos: Peter Geach en Inglaterra, A. C. Jackson en Australia y Kanti Shah en la India. No sólo había de consentir cada uno de ellos en la publicación de sus propias notas, sino que los tres tenían que ponerse de acuerdo sobre el contenido y formato. Y todo ello por cana. Los archivos de la editorial dan fe de cuánto hubieron de alargarse por este motivo las negociaciones. Otra dificultad fue el desciframiento y reinterpretación de las notas, que, en el caso de uno de los autores, se habían mantenido parcialmente «en esti lo telegráfico,. durante treinta afios aproximadamente. En este punto la lec tura de las notas de los otros dos ayudó a solucionar problemas de transcrip ción. Pero más importante fue vencer la renuencia inicial de los autores a pu blicar sus notas. Éstas nunca habían sido pensadas para su publicación y. en efecto, pueden ser consideradas como personales y condicionadas por la im presión del momento en que se tomaron. Consecuentemente, los tres auto res coincidieron en que las notas no debían presentarse como transcripción literal del pensamiento de Wittgenstein tal como lo expresó en sus clases. Una primera propuesta. la de encargar a un editor que incorporara los tres juegos de notas en un todo consistente y cronológicamente ordenado, podía dar inadvertidamente la impresión de que las notas constituían un ex tracto autorizado por el propio Wittgenstein. Por fortuna los tres autores se mantuvieron inexorables en que sus notas habían de presentarse una tras otra, con las mínimas correcciones del original que en pro de la claridad fueran necesarias. El resultado constituye una oportunidad única para cono cer la técnica pedagógica de Wittgenstein, a la va. que muestra cómo una misma lección puede causar un impacto completamente diferente en los oyentes, dependiendo del punto de vista particular de cada uno. Los tres juegos de notas constituyen, por tanto. una relación de primera mano del pensamiento de Wittgenstein y un testimonio personal desde tres perspectivas diversas. Las notas del profesor Geach describen con mayor detalle que las otras dos el transcurso real de las lecciones y nos permiten ver la interacción de Wittgenstein con sus estudiantes durante las clases. Su forma dialogante nos descubre el modo en que Wittgenstein insistía en sus ideas para clarificar eventuales malentendidos o dificultades de sus alumnos. El profesor Shah, como él mismo dice, tomó las notas «en clase. más bien subrepticiamente y en una taquigrafía personal .. ; por eso reflejan mejor el impacto inmediato de las lecciones, en ese oyente al menos. Tras su retor no a la India esas lecciones mantuvieron su imponancia para Shah: «Con el I'M(',. .(X;O UI( l.A E!>ITOMIAI. J J paso del tiempo me fui dando cuenta de que en el contexto de la India lo importante no era decidir entre Shankara o Samkhya o entre Kant y Witt genstein. sino entre Shanka y Kant o entre Bhartrhari y Wittgenstein. Una discusión filosófica interesante surge sólo dentro de un marco en el que el pensamiento indio clásico y el Occidente moderno se comporten mutua mente como propuesta y réplica». El profesor Jackson acostumbraba a tomar las notas de memoria en la tarde del día en que habían tenido lugar las lecciones, práctica que se refleja en la forma de diario de su sección. Subraya que «la atribución literal de fra ses al Dr. Wiugenstein no intenta sino sugerir la comprensión del estudian te de la opinión expresada». La decisión de publicar las notas por separado da lugar inevitablemente a un cierto número de repeticiones. Lo que quizá goce de mayor interés, sin embargo, es la gran diferencia con que los tres autores presentan el mismo material, revelando con ello lo que para cada uno era de mayor importancia. Estas tres perspectivas contemporáneas seguramente serán de inmenso valor para todos los estudiosos de Wiugenstein, por cuanto proporcionan un ac ceso excepcional y privilegiado a su estilo didáctico. a la dificultad de las cuestiones filosóficas tratadas por él y a su modo de abordarlas. Finalmente, hemos de dar las gracias a los profesores Geach. Jackson y Shah por su consentimiento en publicar las notas. No está de más repetir que se trata de anotaciones personales y que no fueron pensadas original mente para su publicación. Hemos de estarles agradecidos por su generosi dad al hacerlas accesibles a todos y por su dedicación de más de una década a descifrarlas, transcribirlas y redactarlas para su publicación. Es de agradecer especialmente la labor del profesor Geach, quien coordi nó concienzudamente este largo proceso y aseguró, con ello, que no se per diera de visea la propuesta original de publicar las notas separadamente. Su prólogo, que sigue a continuación, describe el contexto en que se impartie ron las lecciones y da luz sobre las relaciones personales que Wiugenstein establecía con sus estudiantes en el tiempo en que se tomaron estas notas. Junio de 1988 PRÓLOGO DEL EDITOR Mi primer encuentro con Wittgenstein tuvo lugar en 1945. cuando llegué a Cambridge al final de la guerra. Mi esposa. Elizabeth Anscombe. tenía una vivienda alU y había asistido a clases de Wittgenstein y participado en discu siones con él. Ambos habíamos leído hada tiempo con gran entusiasmo el Tractatus; y nuestro encuentro personal con el autor no nos defraudó. Por entonces yo no asistía a las lecciones de Wittgenstein. pero le veía a menudo en los encuentros del Moral Science Club y a veces me invitaba a dar un pa seo con él. En uno de esos paseos me dijo. para mi sorpresa. que había co nocido a mi padre; mi padre nunca me había mencionado a Wittgenstein. Ambos habían estudiado filosofía con Bemand Russell en los días gloriosos de la filosofía de Cambridge. antes de la Primera Guerra Mundial. Wittgenstein convenció a Elizabeth para que le dejara proponerla como secretaria del Moral Science Club. cargo que ocupó en 1945-1946. Fue una época difícil para nosotros. Se frustró mi esperanza de irme a Polonia para ayudar en la tarea de reconstrucción. En Inglaterra no pude encontrar el tipo de trabajo que me había decidido a buscar para el caso de que no pu diera ir a Polonia. La beca de investigación de Elizabeth en el Newnham College había terminado y hasta el trimestre de San Miguel de 1946 no 14 l.ECClONES S08Rf I'1l.OSOHA Uf L.A I'SICOI.(J(;'A 194(,..947 consiguió otra nueva beca de investigación en el Somerville College de Ox ford. Éramos muy pobres. Wittgenstein se mostró como un verdadero ami go. Intentó persuadir al Newnham para que hiciera algo por la carrera de Elizabeth; y. en efecto. aunque por lo general él no llevaba nunca corbata. se puso una para entrevistarse con el director del College; fue completamente en vano. Más tarde. en diciembre de 1946. corrió con los gastos para que Elizabeth pudiera dar a luz a nuestro segundo hijo. John Richard. en una clínica privada. Se negó a considerar esa cantidad como algo que no fuera un regalo: ello es una muestra típica de su generosidad. de la que también pueden dar testimonio otros amigos suyos. El embarazo no impidió a Elizabeth asistir a las reuniones del Moral Science Club. ni a las clases de Wittgenstein. Recuerdo cómo Wittgens;:e:r:. poco tiempo antes del nacimiento de nuestro hijo. vino a casa para discutir el programa del club para el próximo trimestre. Quedaba un hueco por re llenar y Wittgenstein. nombrando a un colega de Cambridge, dijo: «Podía mos invitar a N. N .• pero, reconozcámoslo, viejo, eso es ya como raspar el fondo de la cuba». (N. N. aceptó la invitación.) Le escuché en varias ocasio nes dirigirse a Elizabeth llamándola «old man". No era éste el único modo en que la trataba, honoríficamente, como a un hombre. Todos los años, al comienzo de sus clases, Wittgenstein tenía un gran número de oyentes, so bre todo mujeres; pero rápidamente, ya por la tercera o la cuarta sesión, todo ese gentío se había reducido a un núcleo firme de oyentes regulares. Esto sucedió en particular un afio, estando Elizabeth presente; al reparar en esa merma. Wittgenstein. paseando su mirada por la clase con melancólica satisfacción. dijo: «¡Gracias a Dios que nos hemos librado de las mujeres!" En cierro modo me divertía esa actitud adversa frente a las mujeres. de la que excluía a Elizabeth. aunque también me alarmaba un poco; supe, al me nos. de una de sus antiguas alumnas. a la que había dejado claro brutalmen te un día que ya no sería bien recibida a partir de entonces en su lista. y yo temía el efecto que sobre Elizabeth produciría eventualmente un rechazo así. Antes de asistir a sus clases yo había dado paseos con Wittgenstein. cosa que seguimos haciendo de cuando en cuando durante toda la época en la que él fue profesor en Cambridge. Pasear con él era. sin duda, muy benefi cioso para mí, pero también suponía por mi pane una tensión considerable. Wittgenstein no entraba en conversaciones superficiales y no toleraba obser vaciones desenfadadas de las que se hacen sin pensar; se produdan silencios que yo no osaba romper. La concentración que exigía era fatigosa. Habló varias veces de sus relaciones con Frege; lo que recuerdo de ellas lo he publi cado en el prólogo de mi ensayo sobre Frege en Thru Phi/osophers, así como

Description:
Las conferencias del año académico 1946-1947 serían las últimas de Wittgenstein. A finales de 1947 dejó la cátedra en Cambridge para retirarse y escribir. Tres de sus alumnos -P. T. Geach, K. J. Shah y A. C. Jackson- tomaron los apuntes que constituyen este libro. No sólo transmiten una image
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