ebook img

La Gran Revolución Francesa (1789-1793) PDF

218 Pages·2015·26.73 MB·Spanish
Save to my drive
Quick download
Download
Most books are stored in the elastic cloud where traffic is expensive. For this reason, we have a limit on daily download.

Preview La Gran Revolución Francesa (1789-1793)

La Gran Revolución Francesa (1789-1793) Piotr Kropotkin La Gran Revolución Francesa (1789-1793) Kropotkin, Piotr La Gran Revolución Francesa : 1789-1793 / Piotr Kropotkin. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Libros de Anarres, 2015. La presente edición está basada en la traducción de Anselmo Lorenzo 432 p. ; 23 x 15 cm. - (Utopía libertaria) realizada para la Escuela Moderna de Barcelona y que fue utilizada también para las ediciones locales de TUPAC/Americalee de 1944 y de Proyección de 1976. Traducción de: Anselmo Lorenzo. Se realizaron, no obstante, algunos cambios. Se agregaron algunos pocos ISBN 978-987-1523-24-5 faltantes y se eliminaron y consignaron como notas al pie algunos párrafos añadidos por el traductor al texto original. Se modernizó y adecuó la redacción 1. Historia Universal. I. Lorenzo, Anselmo, trad. II. Título. al español rioplatense cambiando, por ejemplo, la segunda persona del plural por CDD 909 la tercera y reemplazando inversiones del tipo entendíase, sábese por se entendía, se sabe, etc. El apéndice con el intercambio epistolar entre Kropotkin y James Guillaume se presenta íntegro tal como fue publicado en la edición de 1944. A las notas originales del autor y a las agregadas por el traductor [N. de Corrección: Victoria Beiras del Carril T.] se añadieron otras tantas [N. de E.] aclarando circunstancias históricas y Diseño: Diego Pujalte términos franceses especializados o en desuso. Título original: La Grande Révolution - 1789-1793 (1909) En la versión original en francés el autor enfatiza numerosas palabras y frases mediante el uso de la cursiva. Para evitar confusiones con las citas de fuentes y con las expresiones que en la traducción permanecen en el francés original, en esta ocasión, para estas palabras y frases, se ha empleado la negrita. Las ilustraciones han sido tomadas mayormente de la histórica edición de la Escuela © Libros de Anarres Moderna. Av. Rivadavia 3972 C.P. 1204AAR Buenos Aires / R. Argentina J. C. P. Tel.: 4981-0288 [email protected] www.librosdeanarres.com.ar ISBN 978-987-1523-24-5 La reproducción de este libro, a través de medios ópticos, electrónicos, químicos, fotográficos o de fotocopias, está permitida y es alentada por los editores. Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723 Impreso en la Argentina / Printed in Argentina Para leer un clásico Prólogo a la presente edición de La Gran Revolución La Gran Revolución fue publicada originalmente en 1909 y es el resultado de más de veinte años de investigación. ¿Por qué reeditarlo ahora, cien años más tarde? Ciertamente, en el siglo que transcurrió desde la primera edición del libro hasta la actualidad, el conocimiento sobre la Revolución Francesa ha avanzado significativamente. De hecho, para realizar su pesquisa, Kropotkin centró su investigación en el acervo documental del Museo Británico, con lo que no pudo consultar la totalidad de las fuentes disponibles en otros archivos. Sin embargo, la lectura de esta obra sigue siendo estimulante al día de hoy y puede realizar aportes importantes tanto a los interesados por conocer la historia de la Revolución Francesa como a aquellos que busquen profundizar en el pensamiento del anarquista ruso. A pesar del tiempo transcurrido, la interpretación de Kropotkin fue original en su época y, actualmente, continúa siendo estimulante tanto para pensar la Revolución Francesa, como para proyectar una práctica emancipatoria. En el presente prólogo buscaré resaltar algunas claves de lectura de este libro, que al día de hoy constituye una obra fundamental del pensamiento libertario y un “clásico” de la historiografía de la Revolución Francesa.1 En segundo término, me interesa remarcar algunos elementos de concepción y enfoque, que pueden servir de base para pensar una metodología libertaria para investigar y escribir historia. La Revolución Francesa (1789-1815) fue un hecho de profunda importancia para la historia europea y mundial. Las trasformaciones que se iniciaron en 1789 llevaron a la caída del Antiguo Régimen (la autocracia de las monarquías absolutistas y la servidumbre feudal) y abrieron el camino para el ascenso de las burguesías al poder. Se eliminaron, así, los obstáculos que se imponían al desarrollo libre del capitalismo. Se trató, en esencia, de una revolución social que permitió la transferencia del poder de una clase (la nobleza feudal) a otra (la burguesía capitalista). Por esta razón, la Revolución Francesa fue inspiradora para los revolucionarios liberales de la primera mitad del siglo xix. Más tarde, a mediados de ese siglo xix, su influencia se expandió y el incipiente movimiento obrero también tomó de esta revolución parte de su arsenal conceptual y simbólico, una retórica y hasta un modelo.2 En este sentido, no es sorprendente que un anarquista como Kropotkin tomara a la “revolución burguesa” por antonomasia como campo de estudio y análisis para elaborar teoría revolucionaria ácrata.3 Proudhon y Bakunin habían hecho lo mismo con anterioridad. En primer lugar, cabe destacar que Kropotkin no considera que la Revolución Francesa haya sido una mera revolución burguesa. Ciertamente, reconoce que su 1 El propio historiador marxista Eric Hobsbawn, reconoce que este libro “…durante mucho tiempo fue la mejor historia izquierdista seria en cualquier país” sobre la Revolución Francesa. Ecos de la Marsellesa, Barcelona, Crítica, 1992, página 77. 2 Aunque como se leerá en “Conclusión” (página 407 y ss.), Kropotkin consideraba que los movimientos socialista y comunista modernos son herederos directos de los revolucionarios populares, y que esas ide- ologías se formaron en el momento más radical de la Revolución Francesa, entre los años 1791 y 1794. 3 Kropotkin antició algunas de sus ideas sobre la Revolución Francesa en textos anteriores a este, como La conquista del pan, Libros de Anarres, Buenos Aires, 2005. La Gran revoLución Francesa / 9 resultado fue la destrucción del Antiguo Régimen (abolición de la servidumbre y del la acción represiva de milicias burguesa–. De hecho, los decretos tuvieron poco efecto poder absoluto) a la vez que abrió el camino al desarrollo de la burguesía y del régimen jurídico y solo plantearon las bases para leyes que se sancionaron más tarde, recién en capitalista.4 Sin embargo señala que en su seno se desarrolló una revolución más 1793. Sin embargo, el campesinado obró en consecuencia, negándose al pago de las radical: los campesinos y la plebe urbana no fueron simplemente la masa de maniobra rentas y desconociendo los privilegios de los señores feudales. de la dirección burguesa, sino que se movilizaron con reivindicaciones propias y de Las reivindicaciones populares, eminentemente económicas, pueden entenderse manera autónoma,5 enfrentando a la burguesía y reclamando no solo la igualdad como una propuesta de comunismo en el consumo. La lucha contra la carestía y la jurídica sino, sobre todo, la nivelación económica. La atención puesta por Kropotkin escasez de los alimentos se realizó bajo la convicción de que todo lo necesario para sobre la acción autónoma de los sectores populares y, particularmente, su valoración vivir pertenece a todos. Por eso, el movimiento popular buscó la comunalización de sobre los mismos, constituyeron una novedad en la historiografía de su época.6 los bienes de primera necesidad y la nacionalización del comercio, con la creación Ya los historiadores anteriores a Kropotkin (particularmente Michelet) habían de almacenes de trigo y de comestibles en los municipios; la aplicación de un ‘precio señalado el aporte de las masas populares a la Revolución Francesa. En cada justo’, el precio real de las mercancías de primera y segunda necesidad. Esta afirmación circunstancia apremiante para el desarrollo de la revolución, fue el pueblo de París y los del derecho de todos a las subsistencias y a las tierras para producirlas, que fue campesinos quienes, por medio de las jornadas y las revueltas, ejercieron la violencia predicada por los enragés, se transformó en acción cada vez que la plebe urbana para superar los obstáculos y vencer a la reacción. Sin embargo en esas interpretaciones impuso los precios máximos en los mercados (cuando no los saqueen directamente), el pueblo era, en el mejor de los casos, un sujeto abstracto, idealizado y movilizado o que los municipios rurales recuperaron para sí las tierras comunales. por ideales puros. Para otros analistas, e incluso para muchos de los líderes de la Esa emergencia de las ideas comunistas marcó el inicio de los movimientos burguesía revolucionaria, la presencia del “populacho”, imprescindible como fuerza socialista, comunista y anarquista modernos.8 En sus palabras: de choque contra la aristocracia, era también un peligro para la revolución, cada vez que sus reclamos colisionaban con los intereses de la burguesía. Kropotkin analiza en “Ya hemos visto cómo la Idea comunista durante toda la Gran Revolución trabajó para extenso los folletos que el líder girondino Jacques Pierre Brissot publicó en octubre de salir a la luz, y también cómo, después de la caída de los girondinos, se hicieron muchos ensayos, algunos de ellos grandiosos, en esa dirección. El fourierismo desciende en línea 1792 y en mayo de 1793, atacando a los “anarquistas”, acusándolos de enemigos de recta de L’Ange, por una parte, y por otra de Chalier; Babeuf es hijo directo de las ideas la patria y contrarrevolucionarios y llamando a instaurar el orden para garantizar sus que apasionaron a las masas populares en 1793. Babeuf, Buonarroti y Sylvain Maréchal propiedades a la clase que acababa de hacerse con el poder.7 no hicieron más que sintetizarlas algo o solamente exponerlas en forma literaria. Pero las Lo importante del análisis de Kropotkin es que busca el sentido de la movilización sociedades secretas de Babeuf y de Buonarroti son el origen de las sociedades secretas de popular y logra describir su acción autónoma. Los sans-culottes y los campesinos no los “comunistas materialistas”, en las que Blanqui y Barbès conspiraron bajo la monarquía eran movilizados por las direcciones burguesas de la revolución, sino que lo hacían burguesa de Luis Felipe. Después surgió La Internacional por filiación directa”.9 por sus propios intereses. Esos intereses y esa acción autónoma pueden rastrearse en las rebeliones campesinas, anteriores a la convocatoria a los Estados Generales, Otro elemento importante para Kropotkin es que, junto con las ideas comunistas, y en los motines de hambre en las ciudades que se iniciaron en 1788, y en los que el movimiento popular puso en pie un entramado organizativo basado en la puede vislumbrarse el profundo antagonismo de clase entre los desheredados y la alta democracia directa en paralelo a la organización del poder político del Estado. Una burguesía, el clero y la aristocracia. extensa red de comunas y secciones, sociedades populares y comités revolucionarios, Fueron estas acciones, particularmente las rebeliones campesinas, las que radicalizaron surgió de abajo hacia arriba y constituyó la plataforma de la acción popular. Desde la Revolución. El Gran Miedo, la rebelión campesina de 1789 –en la que los campesinos esta estructura organizativa, que para Kropotkin era el antecedente directo del se rebelaron contra los señores, tomaron los castillos y las abadías, quemaron los federalismo organizativo practicado por los anarquistas modernos,10 se planearon registros de tributos, se negaron a pagar las rentas feudales y los diezmos– obligó a la las insurrecciones populares de la Revolución: la toma de la Bastilla, la toma de las Asamblea Nacional a declarar la abolición de los derechos feudales la noche del 4 de Tullerías o las insurrecciones de mayo y junio de 1793. agosto y el día siguiente de ese año. Kropotkin demuestra que esa declaración fue un Esta organización, que alcanzó su mayor grado de desarrollo luego de la expulsión intento de la aristocracia y la burguesía por contener la rebelión –que se combinó con de los girondinos de la Convención (en 1793), llegó a oponerse al poder del Estado, constituyendo un inicio de doble poder. Y es en este punto, precisamente, donde 4 Ver infra, página 409. radica una de las principales enseñanzas políticas que deja la Revolución Francesa: 5 Ver, por ejemplo, la descripción de los enragés y su programa ante la carestía en las páginas 272 y ss. 6 Es correcto considerar que Kropotkin junto a Jean Jaurés y su Historia socialista de la Revolución 8 Para conocer sobre la influencia de la Revolución Francesa en el surgimiento de los movimientos Francesa (publicada originalmente en 1901) inauguraron la historia social de la revolución, al incorpo- obrero y socialista, se puede consultar Edward P. Thompson, La formación de la clase obrera inglesa, rar el análisis de las estructuras económico-sociales al conflicto político y a la lucha de clases. Aunque donde se muestra la influencia de las ideas radicales de la Revolución Francesa en la conformación cabe señalar que este último todavía rinde un culto importante a los logros políticos de la burguesía, ideológica de la clase y el movimiento obrero inglés a principios del siglo xix. particularmente a la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y al sufragio universal. 9 Ver infra, páginas 410 y 411. 7 Ver infra, páginas 255 y ss. 10 Ver infra, página 267. 10 / Piotr KroPotKin La Gran revoLución Francesa / 11 la contradicción entre el movimiento popular, descentralizado y federalista, y el todos los avances fueron logrados por la acción autónoma y creativa del pueblo, gobierno revolucionario, cuya poder centralizado implica la negación de la libre organizado de manera democrática y federal de abajo hacia arriba, opuesta a iniciativa del pueblo. toda forma de gobierno centralizado. Finalmente, la edificación de un aparato Esta contradicción se vio reflejada, por un lado, en la necesidad de la burguesía de gubernamental nuevo fue la condición para el posterior sometimiento del movimiento utilizar la fuerza popular para enfrentar a la reacción y, por otra parte, en el riesgo popular. Por otra parte, sostiene que, a pesar de sus logros, la revolución se frenó en de que esa apelación desatara una revolución en contra de ellos. En este sentido, el momento en que no satisfizo las reivindicaciones populares, cuando no tomó las Kropotkin analiza el rol de los jacobinos –y el de Robespierre en particular– respecto medidas necesarias para garantizar el “bienestar para todos”. A pesar de esta tarea de esa relación. inconclusa, la Revolución Francesa marcó el camino de las próximas revoluciones: la socialización de los medios de producción y el establecimiento del comunismo Los jacobinos, dice Michelet, se vanagloriaban de ser los prudentes y los políticos de anárquico. Legó a su vez, las ideas comunistas y anarquistas. la Revolución, de constituir el fiel de su balanza. No dirigían la Revolución, la seguían. El Finalmente, me interesa remarcar un último elemento que este libro puede aportar espíritu del club cambiaba a cada nueva crisis. Pero inmediatamente se hacía la expresión en el presente. En la actualidad, en la Argentina, como en el resto del mundo, está de la tendencia que en determinado momento predominaba en la burguesía instruida habiendo un nuevo despertar del movimiento anarquista12 que, obviamente, se ve y moderadamente democrática; la apoyaba, trabajando la opinión en París y en las reflejado en la lucha social y también en el desarrollo de teoría libertaria. En este provincias en el sentido requerido, y proporcionaba al nuevo régimen los funcionarios más sentido, esta obra tiene un valor especial para quienes están interesados en pensar la importantes. Robespierre, quien, según la acertada expresión de Michelet, representaba “el práctica teórica del anarquismo, en particular en el plano historiográfico. justo medio de la Montaña”, quería que los jacobinos “pudieran servir de intermediarios Si bien es cierto que el anarquismo carece de una teoría de la historia, y de un entre la Asamblea y la calle, espantar y tranquilizar alternativamente a la Convención”; pero comprendía que la iniciativa había de partir de la calle, es decir, del pueblo. método histórico unificado, La Gran Revolución resultó una inspiración metodológica para numerosos historiadores libertarios, al centrar el estudio del pasado en la Fue así que la burguesía revolucionaria, liderada por los jacobinos se apoyó en la acción autónoma de los oprimidos.13 Como sostiene Omar Acha, este libro proveyó, movilización popular para eliminar a la oposición de derecha (los girondinos). Pero además, un modelo narrativo en el que se identifican dos corrientes en los procesos una vez hecho eso, cuando la revolución debería haber avanzado hacia la satisfacción revolucionarios. Uno que ocurre en el plano de las élites y otra que se desarrolla en plena de las necesidades del pueblo, los revolucionarios burgueses se separaron de los el seno del pueblo, y que es la fuente de la potencia revolucionaria y liberadora.14 revolucionarios populares. Si bien la Convención debió ceder ante algunas reivindicaciones Este planteo fue seguido por numerosos historiadores libertarios, entre ellos Daniel populares (como la sanción del empréstito forzoso a los ricos para enfrentar los gastos de Guérin, que en su estudio sobre la Revolución Francesa retomó los principales ejes guerra o la declaración de precios máximos para los artículos de primera necesidad) y se de análisis de Kropotkin e iluminó el rol de sectores populares durante la Primera consiguió finalmente la abolición de las cargas feudales sin pago de indemnización,11 los República.15 jacobinos, con Robespierre a la cabeza, actuaron con el fin de desactivar el movimiento Para concluir, no queda más que invitar a los lectores a estudiar, analizar y, popular. Esto lo logró por medio de la eliminación de los líderes de la oposición de también, disfrutar este libro fundamental del pensamiento anarquista. izquierda (enragés, hebertistas) y de la concentración de poder mediante la destrucción de las secciones y de la Comuna de París. El mecanismo fue la regimentación de las Sebastián Darraidou. secciones, despojándolas de funciones a la vez que eran sometidas al control burocrático Buenos Aires, enero de 2016. del gobierno. De esa manera, se eliminó la estructura básica de la revolución. Entonces, esta, detenida a mitad de camino, inició su retirada. A continuación, Robespierre y su grupo desataron el terror sobre el movimiento popular y eliminaron a la oposición de derecha (dantonistas). Una vez conseguido esto, la llanura, el conjunto de la burguesía revolucionaria, decidió quitarse de encima al propio Robespierre el 9 termidor, para intentar establecer un gobierno 12 Para una caracterización de ese despertar se puede consultar Daniel Barret, Los sediciosos despertares de la anarquía, Libros de Anarres, Buenos Aires, 2011. fuerte que garantizara el orden para disfrutar de las riquezas que había logrado 13 De este modo, Kropotkin también se adelantó a los estudios de historia desde abajo, que tomaron reunir durante la Revolución. forma a partir de la década de 1960 y popularizaron los historiadores marxistas británicos, con La Revolución Francesa dejó planteadas una serie de enseñanzas para los Georges Rudé a la cabeza, al publicar La multitud en la historia. Los disturbios populares en Francia revolucionarios del presente. En primer lugar, Kropotkin pone de manifiesto que e Inglaterra, 1730-1848, Siglo xxi, Madrid, 2009. Esta perspectiva historiográfica se basa en el estu- dio de la acción de las clases populares, atendiendo a sus motivaciones y objetivos. 11 Ver infra, páginas 309 y ss. También se consiguió la restitución de las tierras comunales a los muni- 14 Omar Acha, “Intuiciones histórica en el anarquismo”, en Historia crítica de la historiografía argen- cipios. Sin embargo, en la mayoría de los municipios, los burgueses rurales consiguieron imponer el tina. Vol. 1: Las izquierdas en el siglo xx, Prometeo libros, Buenos Aires, 2009. reparto de esas tierras, con lo que se sancionó la privatización de los bienes comunes. 15 Daniel Guérin, La lucha de clases en el apogeo de la Revolución Francesa, Ediciones ryr, Buenos Aires, 2011. 12 / Piotr KroPotKin La Gran revoLución Francesa / 13 Introducción a la edición argentina (TUPAC/Americalee, 1944) Pedro Kropotkin, historiador de la Revolución Francesa Como sociólogo, como geógrafo, como moralista y como hombre, la bondad y la sencillez personificadas, no puede ser borrado de la serie de las grandes personalidades del último tercio del siglo xix y de las dos primeras décadas del xx. Se tropezará con su nombre y con los frutos de su obra científica muy frecuentemente, y sobre todo mere- cerá siempre respeto su acción social generosa y abnegada y su rectilíneo apostolado de justicia. Pero tampoco se le puede ignorar como historiador de las comunas medievales y sobre todo de la Revolución Francesa. Este volumen, publicado simultáneamente en francés y en inglés en 1909, y traducido a casi todos los idiomas europeos, es el resultado de investigaciones iniciadas antes de 1880 y proseguidas más o menos regu- larmente durante más de un cuarto de siglo. La historia de la Revolución Francesa de Kropotkin pertenece a las obras clásicas sobre esa materia; es imprescindible como obra de consulta, motivo de inspiración y como base para un nuevo criterio historiográfico. El profesor F. von Aster, en su obra Die franzoesische Revolution and die Entwicklung ihrer politischen Ideen, ha dicho que el estudio kropotkiniano debe ser preferido a cualquier otro sobre ese tema, pues fue el primero que hizo una verdadera historia de la acción y la iniciativa del pueblo en la revolución de 1789. Henri See, el célebre investigador belga, ha rendido también a Kropotkin historiador, en su obra Science et Philosophie de l’histoire, un merecido tributo. Dice que la obra de Kropotkin “abunda en visiones profundas, en ideas de una notable precisión; y que, sin embargo, parece desconocida por los historiadores profesionales.” Rudolf Rocker, que ha estudiado hondamente la obra de Kropotkin y ha colabo- rado con él durante muchos años, escribe: “Toda la vida social de los seres humanos, con sus usos y costumbres, sus incontables instituciones y asociaciones, sus gradua- ciones infinitas, en cambio perpetuo, es el resultado inmediato de la acción cultural del pueblo, que puede ser perturbada por las intromisiones políticas de arriba, pero que no puede ser creada artificialmente, donde el poder de la coacción política apa- rece más fuertemente, la cultura humana se nos presenta en el más bajo nivel, porque sus fuerzas naturales, que sólo pueden prosperar en la libertad, son paralizadas. Esta es la causa por la cual los períodos de las grandes reacciones políticas han sido períodos de incultura general y a menudo condujeron a una recaída en las formas bárbaras de pasados siglos. La reacción fascista del Estado totalitario nos da hoy al respecto una enseñanza que no puede ser fácilmente mal interpretada. Kropotkin había comprendido esa conexión interna de los fenómenos sociales en su complejidad y nos ha mostrado que entre los grandes movimientos sociales popula- res en pro de formas de vida superiores y los progresos de la vida espiritual existe una vinculación interna que se puede establecer netamente en todo período. Su libro sobre La ciencia moderna y la anarquía, que pone los grandes resultados de toda la moderna investigación en relación directa con los grandes movimientos sociales que han surgido de la gran Revolución Francesa, es un ejemplo clásico. Sus folletos sobre El papel histó- rico del Estado, El Estado moderno y los capítulos que se ocupan en El apoyo mutuo La Gran revoLución Francesa / 15 de las diversas formas de la sociedad humana, desde las tribus de los salvajes hasta las “Ningún historiador ha mostrado más fuertemente el alcance de los movimientos instituciones sociales de nuestra civilización moderna, son exposiciones históricas magis- populares que estallaron en los años que precedieron a la revolución y en los prime- trales de la gran oposición que hubo, en todos los períodos de nuestra historia, entre las ros meses de 1789. aspiraciones políticas de dominio de las pequeñas minorías y las instituciones sociales del “En ninguna historia se encontrará una exposición más viva que el relato que nos pueblo, oposición que está en la base de todas las grandes transformaciones. da Kropotkin de las sublevaciones populares que siguieron al 14 de julio. Y nadie ha Por eso es fácil comprender que un acontecimiento histórico como la Revolución Fran- visto mejor que él que esas sublevaciones no han sido un breve episodio provocado cesa, que tuvo una influencia tan poderosa sobre la formación de la sociedad europea, por la toma de la Bastilla. Eran el tema mismo de la Revolución Francesa y le impri- tenía que producir en el celo investigador de Kropotkin la atracción más persistente”. mieron el carácter que la distingue de las otras revoluciones”. Juzgamos de interés la transcripción de algunos juicios de Henri See acerca de los El historiador belga dice más adelante: “Con una gran penetración, Kropotkin puntos de vista de Kropotkin, tomados de la obra citada: “Sin duda Kropotkin no es descubre las causas de la reacción que se manifiesta después de la fuga del rey y hasta un erudito (en materia histórica), pero tiene una inteligencia profunda de los fenóme- la primavera de 1792. La burguesía piensa que su obra revolucionaria ha terminado nos históricos y comprende mejor que muchos historiadores de oficio que las luchas y que es preciso preservarla de los ataques populares”. de los partidos, los acontecimientos militares y diplomáticos, no podrían bastar para La presión popular impuso a los legisladores aquellas medidas que distinguen a la explicar el alcance de la Gran Revolución”. Revolución Francesa y marcan la amplitud de sus conquistas económicas y sociales. Señala Henri See que Kropotkin es, en muchos aspectos un iniciador, porque Frente a los historiadores a lo Plutarco, que no han visto más que los gestos grandi- las ideas generales que sostiene en su obra sobre la Revolución Francesa, las había locuentes de los personajes de la Convención, Kropotkin puso de relieve la acción del expuesto ya en un artículo en 1889 en The Nineteenth Century. Pero antes del pueblo, su iniciativa directa, y sus ideas fueron confirmadas después por los trabajos artículo de 1889 en la gran revista inglesa, ha escrito algunos capítulos de Palabras fundamentales de A. Aulard, de Henri See y de muchos otros, hasta el punto que de un Rebelde y de La conquista del pan, inspirados en sus estudios sobre la ya no se podrá hablar del gran cambio político-social de 1789-93 sin mencionar la revolución de 1789-93. participación activa, decisiva, sobresaliente del pueblo francés, de los barrios obreros Continúa diciendo H. See que “Kropotkin ha visto bien que el ideal de la burguesía, parisienses y de los campos. El principal actor del drama histórico, había sido igno- ideal que había elaborado la filosofía francesa del siglo xviii, y que predicaba ante todo rado antes de Kropotkin por los historiadores profesionales. la emancipación de la persona humana bajo todas sus formas, no dejaba de responder a Muestra también Kropotkin en qué difiere una revolución como la francesa de las necesidades económicas de esa clase social. Se trataba, para ella, de realizar la orga- una obra de reforma. Una revolución no resume solamente la evolución anterior, nización de un Estado centralizado y bien ordenado; para ello había que abolir todos sino que da el programa de la evolución que se realizará en el siglo siguiente. los poderes locales y proclamar la libertad de todas las transacciones comerciales y de La abolición de la servidumbre y la abolición del poder absoluto son dos grandes las operaciones industriales. Pero ese laissez faire, soñado por los patrones, iba a tener conquistas de la Revolución Francesa, el socialismo del siglo xix nació en gran parte por corolario la prohibición para los trabajadores de asociarse. Eso debía significar la como reflejo de las ideas sociales que germinaron en la gran conmoción; el salariado libertad para el patrón de explotar al trabajador privado de libertad. Pero esas opiniones moderno surgió de la abolición de la servidumbre personal, y ese salariado, con egoístas se disimulaban, ante los ojos mismos de quienes debían aprovecharse de ellas, todos sus inconvenientes y sus limitaciones, es ya el comienzo de una humanización bajo el manto de las ideas admirables de libertad y emancipación que suscitaban el entu- del trabajador. Todo eso lo ha sabido poner Kropotkin de relieve en sus trabajos siasmo de todos los que habían de hacer la revolución. En cuanto al pueblo, este tenía históricos. sobre todo aspiraciones que correspondían a sus necesidades, ideas “confusas desde el Henri See resume así el valor de la historia kropotkiniana: “Ha comprendido el punto de vista positivo”, pero muy claras, al contrario, en su negación. Y son estas aspi- sentido profundo de los acontecimientos revolucionarios; ha visto que los hechos raciones, estas ideas las que van a empujarlo a la acción; es la necesidad de la tierra, y de políticos no hacen a menudo más que recubrir los hechos económicos y sociales una tierra emancipada de toda traba, la que suscitara las insurrecciones campesinas, sin mucho más significativos. Las luchas de los partidos y de los personajes políticos no las cuales la Revolución, aun la burguesa, no hubiera triunfado. aparecen en el primer plano; el gran actor es el pueblo. Ha puesto admirablemente “Kropotkin distingue, por otra parte, en el pueblo, los diversos elementos que lo en claro la idea de que el triunfo de la revolución, incluso de la revolución puramente constituyen; define con acierto las masas populares urbanas, así como las diversas burguesa, no ha sido posible más que gracias a las insurrecciones populares. Los clases campesinas, y ve bien que, en los campos, es el campesino acomodado el que historiadores profesionales, por eruditos que sean, leerán y meditarán con provecho va a jugar el gran papel durante la revolución: él fue el primero que se levantó contra la obra de este gran espíritu que, en muchos aspectos, e incluso en un dominio que los derechos feudales, exigió la abolición de esos derechos sin rescate, aprovechó la no era su especialidad se nos aparece como un iniciador”. venta de los bienes nacionales y se encarnizó más violentamente en 1793 contra los El contenido entero de esta obra es resumido en las siguientes líneas con las que ex nobles y los antiguos señores. comienza el primer capítulo: 16 / Piotr KroPotKin La Gran revoLución Francesa / 17 “Dos grandes corrientes prepararon e hicieron la Revolución: una, la corriente de La verdad es que, como comprobó Kropotkin, todo lo que se apoyaba en el ideas –ola de ideas nuevas sobre la organización política de los Estados–, procedía antiguo régimen, todo lo que había ocupado antes posiciones privilegiadas, y todo de la burguesía; otra, la de la acción, manaba de las masas populares, de los campe- lo que esperaba volver a esas posiciones o crear otras equivalentes bajo el régimen sinos y de los proletarios de las ciudades, que querían obtener mejoras inmediatas y monárquico una vez restablecido –el clero, los nobles, los burgueses enriquecidos tangibles en sus condiciones económicas. Cuando esas dos corrientes se encontraron por la revolución–, todos conspiraban contra la revolución; los que le quedaban en un objetivo común, cuando se prestaron durante algún tiempo mutuo apoyo, se fieles debían debatirse entre ese círculo de bayonetas y cañones que se estrechaba a produjo la Revolución”. su alrededor desde fuera y la conspiración interior que trató de apuñalarles por la No era un enemigo de la acción individual heroica, abnegada, pero su adhesión espalda. Pero pese a todos esos peligros y riesgos, la revolución se salvó siempre por plena va a la acción colectiva, resultado de la iniciativa de los pueblos mismos. En una la acción decidida del pueblo, por su voluntad insobornable. carta a Luis Bertoni, el 25 de abril de 1909, dice: “El pueblo no tiene una idea muy Lo típico de una verdadera revolución es que no hay restauración o reacción que clara de la revolución. La masa no la cree posible. Hablan al pueblo algunos jóvenes sea capaz de suprimir enteramente sus conquistas. Francia cayó primero en la dic- que cambian generalmente de idea al trasponer los 30 años y, después de haber sido tadura napoleónica, luego en la restauración monárquica, en la Santa Alianza, que partidarios de bombas de los 20 a los 25, se vuelven juiciosos a los 35. En Rusia esos intentó deshacer la obra de la Revolución Francesa en el mundo; pero con todo la jóvenes han tratado de obrar y han hecho un credo del “terrorismo difuso” –lo que historia de Europa y del mundo ha iniciado un nuevo capítulo en 1789-93. En este quiere decir: terrorismo contra los pequeños (los polizontes, los capataces, etc.). De trágico interregno del nazismo y del fascismo, en declive a causa de los resultados de éstos han sido muertos por millares, tal vez de 3.000 a 4.000, y la cosa no dio ningún la guerra mundial que han provocado, se ha visto en el primer punto de sus progra- resultado. Se han cometido innumerables “expropiaciones” en pequeña escala (latro- mas la lucha contra la herencia de la Revolución Francesa. cinios y pillajes) y... nada. Mientras que el movimiento de las masas el 22 de enero de Pero a pesar del concurso múltiple de fuerzas y de condiciones extraordinaria- 1905 y la huelga general (que surgieron de las organizaciones obreras secretas) lo han mente favorables, no han logrado salir victoriosos en su empeño. Las conquistas de trastocado todo en ese inmenso imperio. Han dado margen a una nueva Rusia”. la Revolución Francesa no sólo forman la estructura política fundamental del mundo No tuvo nunca vacilaciones Kropotkin para defender con su infinita simpatía progresivo sino que son la base de nuevos desarrollos en esa marcha interrumpida, humana todo gesto individual de rebeldía justa. Pero una revolución no se produce más pero a la larga inevitable. que cuando se suman las corrientes ideológicas renovadoras a la acción de las masas Todo el aspecto de la Francia rural, son palabras de Kropotkin, ha sido cambiado populares que representan la única base efectiva de progreso en el orden social y político. por la revolución, y ni siquiera el terror blanco ha podido volver al campesino a las Con esa firme convicción sostiene que sin la sublevación de los campesinos franceses, condiciones del antiguo régimen. Ciertamente, hay todavía exceso de pobreza en que comenzó en el invierno de 1789 y llegó, con flujos y reflujos, hasta 1793, la caída del las aldeas, en Francia como en otras partes, pero esa pobreza es la riqueza en com- despotismo regio no habría sido acompañada de un cambio tan profundo, político, eco- paración con lo que fue Francia hace poco más de 150 años y con lo que vemos en nómico y social. Francia habría tenido un parlamento, como lo tuvo Prusia, para hacer nuestros días allí, donde la revolución no ha llevado todavía su antorcha. reír, en 1848, pero esa innovación no habría adquirido el carácter de una revolución; Todo el progreso social y político se ha vinculado desde el siglo xviii al despertar habría sido superficial, como lo fue después de 1848 en los Estados alemanes. del pueblo de las ciudades y de los campos a la conciencia de sus derechos y a la Se sabe, sostiene Kropotkin, que la burguesía francesa, sobre todo la alta burguesía lucha en defensa de esos derechos. La libertad de palabra, de prensa, de reunión y industrial y comercial, quería imitar a la burguesía inglesa en su revolución. Habría de asociación, tienen ese origen. Las nuevas generaciones viven todavía del recuerdo pactado de buena gana con la realeza y con la nobleza, a fin de llegar al poder. de esos bienes que un oscurecimiento pasajero de la conciencia social quiso poner Pero no lo logró, porque la base de la Revolución Francesa era felizmente mucho en peligro. Estamos todos convencidos de que esa nube tenebrosa pasará sin dejar más amplia que en Inglaterra. En Francia, el movimiento no fue una sublevación para huellas duraderas y de que el camino abierto en 1789 no verá cerrados los horizontes conquistar la libertad religiosa, o bien la libertad comercial e industrial para el indivi- de sus desarrollos lógicos y de sus aplicaciones naturales. duo o para constituir la autonomía municipal en manos de algunos burgueses. Fue en El progreso técnico, la internacionalización creciente de todas las relaciones humanas, primer término una sublevación de campesinos, un movimiento del pueblo para entrar las conquistas maravillosas de la ciencia, las ideas morales y políticas que brotan de esos en posesión de la tierra y liberarla de las obligaciones feudales que pesaban sobre ella. hechos nuevos del adelanto material, hacen imposible una vuelta a las formas del despo- El relato y la documentación de Kropotkin persuaden de modo absoluto al res- tismo y a la servidumbre que Francia ha conmovido a fines del siglo xviii para siempre. pecto. Sin la presión popular, sin los descamisados, sin los campesinos sin tierras y Se publicó esta obra acerca de la Revolución Francesa en francés e inglés en 1909, sin nombre, las instituciones del gobierno revolucionario, como lo demostraron a escrita en esos idiomas por el autor. Resultó un volumen mucho mayor de lo que había cada paso, habrían cedido muy pronto a los deseos íntimos de la mayor parte de los proyectado anteriormente (unas 400 páginas, según la redacción que terminó en 1906, dirigentes de una transacción con el antiguo régimen. mientras se disponía a volver a Rusia, si los acontecimientos de aquellos años se lo permitían; 750 páginas en la redacción definitiva para el editor francés Stock). 18 / Piotr KroPotKin La Gran revoLución Francesa / 19

Description:
La historia de la Gran Revolución Francesa ha sido hecha y rehecha muchas veces, desde el punto de vista de diversos partidos; pero hasta ahora los historiadores se han dedicado especialmente a exponer la historia política, la historia de las conquistas de la burguesía sobre el partido de la Cort
See more

The list of books you might like

Most books are stored in the elastic cloud where traffic is expensive. For this reason, we have a limit on daily download.