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El Materialismo Cultural PDF

199 Pages·1994·14.42 MB·Spanish
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c i *>l*»r„ V" .j.. - s}..» „ S,H„., ,°„„" , ," t.„.l u„vI , " »,MJ»1,¡,', ". ^„„Iv,, ,VWlt-« |>li lII|'I1) iI tlÁoIlXJOKn «1II.IU wOI I DII» rm* f•* ^ ,|tViV. , »\ »V "" .y^<.^TJ i»^ v\*V** * *.* «i™,. .iSoS»*'i ' «S 3412324 Marvin Harris intuii S „ IMI -, '•- c o El materialismo cultural ihx-uini V ..i'*^ % 3 r»l 11" N ^ ON su énfasis en las relaciones ,l«||"> »l> )" > mutuas entre producción, reproducción y ecología, EL MATERIALISMO 3 CULTURAL es uno de los modelos teóricos más estimulantes en el panora ma de la antropología contemporánea. En el prefacio a esta segunda edición ti _ . ' - vV .1. ...fl V ..I *v»- .-o' y .W» 'i. ->Í. *dW. ''U ''•)»- Vi.. * ''«. -* 5i f* castellana, MARVIN HARRIS expresa su esperanza de que el interés susci 111 tado en España por su obra «sea un aspecto de los actuales procesos de ! I » (|C* ' Mil V •'.M,f'< reforma política y económica y de la búsqueda española de una adecuada y 1 ••/<>'*'% moderna cosmovisión». Este enfoque, basado en la sencilla premisa de que la vida social humana es una reacción frente a los problemas prácticos de la vida terrenal, se opone tanto a las teorías que niegan cualquier viabilidad a las explicaciones científicas del comportamiento humano como a las formula rf* Oí 4° ciones empeñadas en comprender los acontecimientos cotidianos desde la ideo 1 % ; logía, los valores morales o las creencias estéticas y religiosas. Pese a sus ^••""h"'a-i,k/ ' deudas con el marxismo, el materialismo cultural es «una estrategia no hege- '83 y* ;m,í „,„. r( liana cuyos presupuestos epistemológicos entroncan con las tradiciones filo sóficas de David Hume y el empirismo británico, presupuestos q¿ie desembo caron en Darwin, Spencer, Tylor, Morgan, Frazer, Boas y el nacimiento de la antropología como disciplina académica». La primera parte del volumen "ta define las características de esta estrategia de investigación, describe sus prin y-' « cipios epistemológicos y señala el alcance de sus teorías. La segunda parte examina las principales alternativas estratégicas: la sociobiología, el materia lismo dialéctico, el estructuralismo lévi-straussiano, el eclecticismo, el mar xismo estructural y los enfoques cognitivistas y psicologistas son objeto d~ "~ riguroso análisis crítico. Otras obras de Marvin Harris en Alianza Edit «Introducción a la antropología general» (AUT 37), «Vacas, cerdos, gu 304.5 y brujas» (LB 755), «La cultura norteamericana contemporánea» (LB li H AR «Bueno para comer» (LB 1490), «Antropología cultural» (LB 1464) y «I* E j .1 II" tra especie» (LS 94). |E 1C A l i a n za E d i t o r i al ri c ISBN 84-206-2324-5 ,\U ( iihicrta Daniel Gil 9 788420"623245 U4 Alltnza Universidad Marvin Harris El materialismo cultural Versión española de Gonzalo Gil Catalina Alianza Editorial Título original: INDICE Cultural Materialism La traducción al castellano de esta obra ha sido publicada por acuerdo con Random House, Inc. Primera edición en "Alianza Universidad": 1982 Tercera reimpresión en "Alianza Universidad" 1994 Reconocimientos 8 Prefacio a la segunda edición española 9 Prefacio 11 Primera parte: El materialismo cultural como estrategia de investigación. 17 Introducción a lá primera parte 19 Reservados todos los derechos. De conformidad con lo dispuesto en el art. 534-bis del Código Penal vigente, podrán ser castigados con penas de multa y privación de 1. Las estrategias de investigación y la estructura de la ciencia 20 libertad quienes reprodujeren o plagiaren, en todo o en parte, una obra literaria, 2. La epistemología del materialismo cultural 44 artística o científica fijada en cualquier tipo de soporte sin la preceptiva autorización. 3. Principios teóricos del materialismo cultural 62 4. El alcance de las teorías materialistas culturales 94 ¿> Segunda parte: Las alternativas 135 Introducción a la segunda parte 137 5. La sociobiologia y el reduccionismo biológico 139 © 1979 by Marvin Harris A, \ v\ 6. El materialismo dialéctico 163 © Ed. cast.: Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1982, 1985, 1987, 1994 ^ \x> Va 7. El estructuralismo 188 Calle Juan Ignacio Luca de Tena, 15; 28027 Madrid; teléf. 741 66 00 \' \ <\> 8. El marxismo estructural 241 ISBN: 84-206-2324-5 w A* 9. El idealismo psicológico y cognitivo 284 Depósito legal: M. 25.176-1994 A 10. El eclecticismo 314 Compuesto en Fernández Ciudad, S. L. (\j 11. El oscurantismo 343 Impreso en Lavel. Los Llanos, C/ Gran Canaria, 12, Humanes (Madrid) vi Printed in Spain Bibliografía 371 7 RECONOCIMIENTOS PREFACIO A LA SEGUNDA EDICION ESPAÑOLA Quisiera manifestar mi gratitud hacia las siguientes personas por la ayuda prestada en la formulación de las ideas contenidas en este libro. Aunque no estén necesariamente de acuerdo conmigo, no por ello dejo de agradecerles su asesoramiento y experiencia. Durante una visita a España en 1985 descubrí complacido que muchos intelectuales españoles mostraban una inclinación favorable Ernie Alleva Michael Harner a la estrategia de investigación denominada materialismo cultural. Allen Berger Allen Johnson Aunque también es objeto de discusión en los Estados Unidos, el Douglas Brintall Orna Johnson materialismo cultural ha recibido críticas feroces y a menudo infun Brian Burkhalter Cherry Lawman dadas por parte de grupos que representan a intereses con gran arrai Michael Chibnik Richard MacNeish go, situados tanto a la derecha como a la izquierda en el espectro po Myron Cohen K. N. Raj lítico académico. Para los marxistas dialécticos el materialismo cul Anna Lou DeHavenon Anna Roosevelt tural, con su,insistencia en el cientifismo, la investigación empírica William Divale Eric Ross y la contrastabilídad en la tradición del positivismo lógico (que no Brian Ferguson Jagna Sharff debe confundirse con el positivismo francés), parece tomar partido Morton Fried Samuel Sherman por el statu quo. Al propio tiempo, para humanistas, eclécticos e Frederick Gamst Brian Turner idealistas el énfasis en el determinismo infraestructura! hace al ma Ashraf Ghani A. Vaidyanathan terialismo cultural prácticamente indiscernible del marxismo de prin Ricardo Godoy Benjamin White cipios del siglo xx. La izquierda, por tanto, lo acusa de ser un eco- Daniel Gross Karl Wittfogel nomicismo mecánico, vulgar, burgués; la derecha, de no ser más que marxismo-leninismo. Según mi propia forma de concebirlo, el mate Asimismo, estoy sumamente agradecido a las siguientes perso rialismo cultural combina el pragmatismo y empirismo angloamerica nas por haber contribuido a que esta obra superase el trauma de la no con lo mejor del marxismo, a saber, el estudio marxiano de las publicación. condiciones materiales como clave para la comprensión científica de la vida social humana. Virginia Brown Madeline Harris El materialismo cultural no se alinea con ningún programa polí Jason Epstein Nancy Inglis tico, partido o visión de futuras utopías concretos. En la práctica, Brian Ferguson Siman Kraus sin embargo, no puede afirmarse sin dificultad que se trate de una 8 10 Prefacio a la segunda edición española PREFACIO estrategia que contemple la alternativa entre sistemas socioculturales desde una posición neutral o no valorativa. Un paradigma de inves tigación que se base en la separación de pensamiento y conducta, en la distinción obligada entre las percepciones del actor y del observa dor y en el principio de que la infraestructura domina a la superes tructura, estará inevitablemente reñido con el statu quo político de w£f{' Universidad de Ggawaiajara . los Estados Unidos, donde la doctrina idealista de que «la percep Campu» Universitario del Norte ción es la realidad» da alas a una agresión cada vez más audaz contra BIBLIOTECAS"""" ~ * REBlUdeG la capacidad del pueblo para saber qué es lo que ocurre a su alrede dor y comprender las causas del deterioro de sus perspectivas vitales. En una crítica reciente al materialismo cultural, se me acusa de haber «embaucado» a todo el mundo con el principio del determi- nismo infraestructural por haber tratado de transformar la manera de pensar de los lectores sin cambiar primero las condiciones materiales de su sociedad (Drew Westen en Current Anthropology 25 : 642, 1985). A modo de réplica señalé que, en general, la posibilidad de alterar los pensamientos de las personas siempre está severamente limitada por las condiciones infraestructurales. En los Estados Unidos los paradigmas científicos idealistas, eclécticos y oscurantistas en cuentran un apoyo tan abrumador en las condiciones infraestructu- El materialismo cultural es la estrategia que ha resultado ser rales y político-económicas que pueden conservar su ascendiente pese más eficaz en mi intento de comprender las causas de las diferen a su demostrable fracaso en lo que atañe a desarrollar un corpus cias y semejanzas entre sociedades y culturas. coherente de teorías contratables. Dadas las actuales circunstancias, Se basa en la sencilla premisa de que la vida social humana es nunca esperaría que el materialismo cultural consiguiera desplazar a una reacción frente a los problemas prácticos de la vida terrenal. estas alternativas en los Estados Unidos. En España, sin embargo, Confío en poder demostrar con esta obra que el materialismo cul las condiciones infraestructurales y político-económicas pueden ser tural conduce a mejores teorías sobre las causas de los fenómenos más propicias. Muchas son las circunstancias que empujan a la Es socioculturales que cualquiera de las estrategias rivales de que dis paña postfranquista a rechazar los extremos que representan la dia ponemos en la actualidad. No afirmo que se trate de una estrategia léctica socialista, de un lado, y el idealismo capitalista, de otro. Tal perfecta, sino única y exclusivamente que es más eficaz que las al vez el interés por el materialismo cultural que han mostrado los ternativas existentes. intelectuales españoles sea un aspecto de los actuales procesos de re Debido a su adhesión a las reglas del método científico, el ma forma política y económica y de la búsqueda española de una ade terialismo cultural se opone a aquellas estrategias —como, por ejem cuada y moderna cosmovisión. Eso espero. plo, el planteamiento humanista de que no existe determinismo en los asuntos humanos— que niegan la viabilidad o la legitimidad de las explicaciones científicas del comportamiento humano. Se opone, Gainesville, Florida del mismo modo, a que se atribuyan los males de la sociedad indus trial, como suele hacerse hoy en día, no ya a un defecto, sino a un Junio 1985 exceso de ciencia. Con su énfasis en la relación entre producción, reproducción y ecología, nuestra estrategia es contraria también a numerosas formulaciones que parten de las palabras, las ideas, los valores morales y las creencias estéticas y religiosas para compren der los acontecimientos cotidianos de la vida humana. Aunque en este aspecto coincide con las enseñanzas de Karl Marx, se aparta, 11 12 Prefacio Prefacio 13 empero, de la estrategia materialista dialéctica de Marx, Engels y la verdad, pero éste tampoco equivale a la suma de todas las es Lenin. Condenados por los partidarios de ésta como materialistas trategias. «vulgares» o «mecánicos», los materialistas culturales intentan mejo Aun cuando no inventé el «materialismo cultural», sí soy el rar el modelo marxiano original desechando la idea hegeliana de autor de la expresión (en The Rise of Anthropological Theory). que todos los sistemas evolucionan a través de una dialéctica de ne Permítaseme explicar por qué escogí, precisamente, estos dos voca gaciones contradictorias, y añadiendo la presión reproductora y las blos. Hacia mediados de la década de los sesenta, muchos colegas variables ecológicas al conjunto de condiciones materiales estudiado compartían mi convicción de que mientras se siguiera infravalorando por los marxistas-leninistas. la importancia de Karl Marx no podría darse una ciencia de la so A pesar de que un número considerable de antropólogos ha ciedad humana. En el siglo xix, Marx había estado a punto de con adoptado la estrategia materialista cultural, la mayor parte de mis vertirse en el Darwin de las ciencias sociales. Como éste, Marx de colegas sigue inclinándose por alguna de las otras alternativas dis mostró que era posible lograr que ciertos fenómenos, considerados hasta entonces ininteligibles o de origen directamente sobrenatural, ponibles. La más popular de éstas niega la necesidad misma de descendiesen sobre la tierra y se hiciesen comprensibles en términos adoptar una estrategia definida. Se trata de la alternativa que de de principios científicos sujetos a leyes. Marx consiguió esto al pro nomino «estrategia del eclecticismo». Para el ecléctico, los compro poner que la producción de los medios materiales de subsistencia misos estratégicos del materialismo cultural, o de cualquier otra forma «la base a partir de la cual se han desarrollado las institucio estrategia (materialismo dialéctico, estructuralismo, etc.) que se iden nes políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso tifique como tal, no hacen sino excluir de antemano posibles fuen las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, tes de comprensión. Ser ecléctico equivale a sostener que toda es por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había trategia investigadora puede contribuir a la solución de ciertos enig venido haciendo» (véase pág. 163). El «materialismo» del «materia mas y que no cabe predecir cuál de ellas será más fructífera en un lismo cultural» representa, pues, un reconocimiento de la deuda caso dado. El eclecticismo se presenta a sí mismo como el campeón contraída con la formulación marxiana de la influencia determinante de la «mentalidad abierta». Pero, en realidad, constituye un com de la producción y otros procesos materiales. promiso estratégico tan cerrado como cualquiera de sus rivales, pues mantener indefinidamente abiertas todas las opciones supone Ahora bien, soy consciente de que una estrategia que se auto- defina materialista corre el particular riesgo de sufrir el menosprecio tomar una posición estratégica muy clara. Por lo demás, insistir tanto del público en general como del profesorado académico. Ma a priori en que el empleo de más de una estrategia en cada proble terialismo es una palabra tabú para la juventud, cuyo comportamien ma dará lugar a teorías científicas mejores, no es lo que se dice un to y modo de, pensar aspiran al idealismo. Materialista es aquel que ejemplo de mentalidad abierta. Esta pretensión es indudablemente se vende, que abandona sus ideales. (Poco parece importar, en este falsa. Lo que garantiza la amplitud de miras no es el eclecticismo, sentido, que la gente tienda a considerarse tanto más idealista cuan sino el choque de las diferentes opciones estratégicas, entre las que to más dinero gane.) Con todo, las motivaciones de los materialistas éste se incluye. Al defender la superioridad del materialismo cul culturales son tan idealistas como las de los demás. Por lo que res tural, no abogo, pues, por la supresión de las estrategias rivales. pecta, además, a una devoción pura y desinteresada por la humani Me limito a recalcar que la comparación sistemática de estrategias dad, una parte importante de la opinión mundial, con razón o sin alternativas es un ingrediente esencial de la empresa científica. ella, considera a Marx igual o superior a Jesucristo. Huelga decir El eclecticismo campa por sus respetos, ya que no parece sino que la distinción técnica entre materialismo cultural e idealismo nada de sentido común pensar que tiene que haber algo de cierto en cada tiene que ver con estas comparaciones odiosas. Se refiere exclusiva uno de los -ismos competidores, que ninguno puede contener toda mente al problema de cómo se pretenden explicar las diferencias y la verdad. Discrepo, no obstante, en que sea de sentido común semejanzas socioculturales. Y, pese a las connotaciones negativas abandonar la búsqueda de la posibilidad de grandes verdades para que sugiere el término materialismo, descartarlo sería poco honrado conformarse con la certeza de las pequeñas. Tampoco me parece desde un punto de vista intelectual. sensato suponer que todas las estrategias comparten idénticas dosis Cuando comencé a escribir The Rise of Anthropological Theory, de aciertos y desatinos. Ninguna, cierto es, posee el monopolio de en 1965, era asimismo evidente que la auténtica ciencia de la socie- 14 Prefacio Prefacio 15 dad, con o sin Marx, no podría desarrollarse mientras los marxistas- Es tarea del materialismo cultural la creación de una ciencia leninistas (y otros científicos sociales) continuaran eludiendo o ig panhumana de la sociedad cuyos hallazgos sean aceptables, tanto norando los hechos y teorías de la antropología moderna. Los pre desde un punto de vista lógico como fáctico, para la comunidad pan- supuestos estratégicos de Marx, como los de Darwin, se hallan im humana. Debo confesar, sin embargo, que a la vista de las cre pregnados de conceptos filosóficos decimonónicos que reducen su cientes tendencias nacionales, étnicas y clasistas a subordinar la plausibilidad y utilidad para los antropólogos del siglo xx. El ma ciencia a la política y a intereses sectarios a corto plazo, las pers terialismo marxiano está encadenado a la noción hegeliana de con pectivas de una ciencia panhumana de la sociedad nunca habían sido tradicciones dialécticas; de ahí que Engels lo bautizara con el nombre tan sombrías desde el siglo xvm. No puedo, por tanto, inducir al de materialismo dialéctico. Y con Lenin, el rabo dialéctico acabó por lector a seguir mi alegato en pro del materialismo cultural en nom menear al perro materialista. El marxismo-leninismo vino a repre bre de una ilustración jubilosa. Mis pretensiones no son utópicas. sentar el triunfo de la dialéctica sobre los aspectos objetivos y em Tan sólo pido que todos aquellos que temen el advenimiento de una píricos del materialismo científico de Marx. nueva edad oscura cierren filas para robustecer las defensas contra El materialismo cultural es una estrategia no hegeliana cuyos la mistificación y el oscurantismo en la ciencia social contemporánea. presupuestos epistemológicos entroncan con las tradiciones filosó ficas de David Hume y el empirismo británico, presupuestos que desembocaron en Darwin, Spencer, Tylor, Morgan, Frazer, Boas y el nacimiento de la antropología como disciplina académica. Sin em bargo, no representa una alternativa monística y mecánica a la dia léctica. Antes bien, se interesa por las interacciones sistemáticas entre pensamiento y conducta, por los conflictos tanto como por las armonías, por las continuidades y las discontinuidades, los cam bios revolucionarios y los graduales, la adaptación y la inadaptación, la función y la disfunción, la retroalimentación positiva y la nega tiva. Abandonar el calificativo «dialéctico» no implica abandonar ninguno de estos intereses; se trata únicamente de insistir en que deben perseguirse bajo auspicios empíricos y operacionales y no como elementos accesorios de un programa político o como un in tento de expresar nuestra propia individualidad. En cuanto al calificativo «cultural» de nuestro materialismo, éste sale a relucir debido a que las causas materiales de los fenó menos socioculturales difieren de las que, en rigor, corresponden a los determinismos de índole orgánica e inorgánica. Así, nuestra es trategia es contraria a los materialismos reduccionistas de corte bio lógico, tales como las explicaciones raciales, sociobiológicas o eto- lógicas de las diferencias y semejanzas culturales. Además, el tér mino «cultural» expresa con mayor exactitud que otros —como «histórico» o «sociológico»— el hecho de que los fenómenos que tratamos de explicar son humanos, tanto sincrónicos como diacró- nicos, tanto prehistóricos como históricos. Pone, asimismo, de re lieve que la estrategia en cuestión es un producto característico de la antropología y sus disciplinas afines; que se trata de una, síntesis que persigue la superación de las fronteras disciplinarias, étnicas y nacionales. Primera parte EL MATERIALISMO CULTURAL COMO ESTRATEGIA DE INVESTIGACION INTRODUCCION A LA PRIMERA PARTE Dos son las partes de que consta la descripción y valoración de una estrategia investigativa; consecuentemente, dos serán las partes en que se divida la presente obra. En primer lugar, es preciso des cribir y evaluar los rasgos esenciales de dicha estrategia. Después, hay que pasar a describir y evaluar las alternativas estratégicas. La primera parte versará, por ende, sobre los principios episte mológicos y teóricos que subyacen a la construcción de las teorías materialistas culturales. También se esbozará un amplio conjunto de teorías interrelacionadas a fin de mostrar el alcance real o po tencial y el grado de coherencia del corpus teórico del materialismo cultural. La segunda se ocupa de las estrategias alternativas. Ambas par tes son necesarias, ya que las descripciones y evaluaciones inteli gentes requieren que expliquemos no sólo por qué estamos a favor de una cosa determinada, sino también por qué estamos en contra de lo que esa cosa no es. 19 Capítulo 1 1. Las estrategias de investigación 21 LAS ESTRATEGIAS DE INVESTIGACION inconveniente en admitir que existen ámbitos de la experiencia a Y LA ESTRUCTURA DE LA CIENCIA los que no se puede acceder por medio de la adhesión a las reglas del método científico. Me refiero al conocimiento extático de mís ticos y santos; las visiones y alucinaciones de drogadictos y esquizo frénicos, y las intuiciones estéticas y morales de artistas, poetas y músicos. De poco nos servirá aplicar las reglas del método científico a las puestas de sol o estudiar las ondas sonoras que el arco arranca de las tensas cuerdas, si es nuestro empeño alcanzar conocimiento sobre Dios y sus querubines flamígeros o sobre la belleza de un cuarteto de Beethoven. La ciencia no pone en entredicho la auten ticidad del conocimiento estético. Es más, estoy dispuesto a sus cribir la creencia popular de que ciencia y religión no son necesa riamente conflictivas. Con todo, hay que hacer una salvedad: la ciencia no discute las doctrinas de las religiones reveladas siempre y cuando no se utilicen para poner en duda la autenticidad del co nocimiento adquirido por vía científica. No existe, por ejemplo, conflicto entre las versiones biológica y teológica del origen de las especies en tanto se interprete la Biblia como una metáfora. Pero El materialismo cultural es, o aspira a ser, una estrategia de si se insiste, como hacen los fundamentalistas, en que la palabra investigación científica. Esto significa que los materialistas cultura revelada es más auténtica como fuente de información sobre la evo les deben ser capaces de proporcionar los criterios generales que lución que la propia ciencia, entonces la ruptura de hostilidades se permiten distinguir a la ciencia de otros modos de conocimiento y di hace inevitable. ferenciar unas estrategias de investigación de otras. Mi deseo de ex- plicitar estos criterios obedece no sólo a la necesidad de definir el materialismo cultural, sino además a la de poder compararlo con El induccionismo estrecho aquellas estrategias alternativas que también se proclaman científi cas. Es necesario conocer, antes de nada, las reglas generales del A principios del siglo xvn, Francis Bacon declaró que la ciencia método científico. Acto seguido, podemos pasar a definir qué es consistía en la consagración de la autoridad del experimento y la una estrategia de investigación y comparar las distintas estrategias observación por encima de la razón, la intuición y la convención. entre sí, a fin de determinar cuál de ellas satisface mejor los requisi Bacon pensaba que la progresiva acumulación de hechos fiables y tos del conocimiento científico sobre la vida social humana. La de precisos permitiría su clasificación y generalización, dando como re finición de ciencia y la de estrategia de investigación son, pues, in sultado una jerarquía de axiomas «útiles» en continua expansión. gredientes básicos de la epistemología del materialismo cultural. Esto era lo que entendía por «inducción». En el Novutn Organum (Nuevo Sistema), Bacon escribió: Cuando en una justa escala de ascenso, mediante pasos sucesivos no interrumpi Otros modos de conocimiento dos o rotos, nos elevemos desde los particulares a los axiomas menores, y de éstos a los axiomas intermedios, uno detrás de otro; para llegar finalmente a Antes de proceder a dilucidar las diferencias entre la ciencia y los más generales... entonces y sólo entonces, cabrá esperar algo de las ciencias. otros modos de conocimiento, permítaseme aclarar mi actitud en (Bacon, 1875: 97.) cuanto a las estrategias investigativas de índole acientífica. A mi en tender, la ciencia constituye un modo superior de adquirir conoci Pese a que muchos siguen considerando hoy en día la recopilación miento acerca del mundo en que vivimos. No obstante, no tengo de hechos y su organización inductiva en forma de teoría como el 20

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